Descripción del territorioReserva de la Biosfera Valle del Cabriel

La Reserva de la Biosfera del Valle del Cabriel se extiende por una superficie total 421.765,93 hectáreas, todas ellas repartidas por tres comunidades autónomas (Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Aragón), cuatro provincias (Teruel, Cuenca, Albacete y Valencia) y formada por 52 municipios.

Nuestro territorio está caracterizado por los cauces fluviales, que han funcionado desde tiempo inmemorial como nexo de unión y canal de transporte, no sólo de materias primas, sino también de ideas y costumbres, actuando además de manera fundamental como corredor ecológico interconexionando todo el territorio y permitiendo la distribución de la vegetación y la fauna. De esta forma la Reserva de la Biosfera Valle del Cabriel posee unos elementos climáticos, geológicos, morfológicos, de hábitats, paisajísticos, florísticos, faunísticos, culturales y etnográficos que le otorgan unas características únicas, configurándola como un espacio excepcional para la conservación, para la investigación y para la puesta en marcha de iniciativas innovadoras de desarrollo sostenible.

Poza de aguas turquesa al pie de un cañón calizoPintura rupestre de un toro sobre la rocaArroyo con pequeños saltos de agua entre la vegetación de riberaMacho de cabra montés sobre una rocaCascada entre paredes cubiertas de musgo

El patrimonio natural del Valle del Cabriel

El territorio de la Reserva de la Biosfera abarca una amplísima extensión, lo que hace que la diversidad paisajística, en cuanto a las comunidades vegetales y a la fauna sea muy alta. La especificidad que confieren las zonas montañosas, los roquedos formados por el encajonamiento de los cauces fluviales, las zonas de agricultura de las llanuras aluviales o algunas más específicas como saladares, la presencia de lagunas, o las islas de litología silícea frente al conjunto calizo son sólo algunos ejemplos de las variaciones que se pueden encontrar en el terreno.

La variabilidad climática con precipitaciones que varían según la zona en el intervalo de los 400 y los 1.200 mm y temperaturas medias anuales entre los 7 y los 17 ºC, la variabilidad litológica y edafológica y la variabilidad altitudinal entre los 340 msnm al sur y los más de 1.800 msnm al norte han dado lugar a una elevada diversidad de ecosistemas y especies que ha supuesto que el 48,4 % de su superficie haya sido incluida en algún régimen de protección con el fin de la conservación de la diversidad biológica. (Espacio Natural Protegido, Red Natura 2000 o Hábitat protegido).

El patrimonio cultural del Valle del Cabriel

El Valle del Cabriel supone un conjunto de lugares cargados de historia y vivencias que han sido tremendamente intervenidos desde la antigüedad conformando muchos aspectos de lo que hoy es el territorio y sus atractivos. De igual manera que no podemos hablar, salvo excepciones de reservas naturales como la Hoces del Cabriel, de lugares estrictamente naturales no alterados por la intervención humana, tampoco podemos hablar de expresiones culturales disociadas de la potencia de los paisajes y elementos de la naturaleza que expresa el discurrir del río Cabriel. Esto se plasma en su vasto patrimonio cultural tangible (arqueológico, histórico monumental, histórico industrial, etnológico…) y patrimonio cultural inmaterial (manifestaciones religiosas y festivas, cánticos y danzas populares, rememoraciones históricas, gastronomía…).

Viñedos y campos de cultivo bajo un cielo con nubes

Socioeconomía

Nuestro territorio ha venido siendo utilizado por el hombre, que de manera respetuosa con el medio que le rodea ha sabido aprovechar los recursos existentes en cada zona del Valle, adaptándose a las duras condiciones que se dan en algunas partes del mismo. Los usos forestal, ganadero, agrícola, apícola, piscícola, … se han desarrollado por toda la zona, pero marcando notables diferencias de intensidad de cada uno en función a la adaptación al medio que ha hecho el hombre, y a los diferentes recursos que genera la naturaleza en cada punto del territorio.

Desde este punto de vista la Reserva de la Biosfera ofrece excelentes posibilidades para la puesta en marcha de experiencias piloto de puesta en valor de los recursos naturales, como la explotación sostenible del bosque, la gestión de los espacios fluviales, el turismo y el desarrollo de una agricultura y ganadería adaptada al medio que recupere variedades locales, razas autóctonas y conocimientos tradicionales, adaptándose a los tiempos actuales ofreciendo productos viables y demandados por los consumidores.