Descubriendo las Chorreras del Cabriel en una ruta geológica

Más de 50 personas participaron el pasado 10 de agosto en una jornada dedicada a descubrir el extraordinario patrimonio geológico de las Chorreras del Cabriel, de la mano del investigador Enrique Díaz Martínez (IGME-CSIC). Una iniciativa que permitió acercar a la ciudadanía el valor de este espacio natural y poner en común conocimiento científico, experiencia local y compromiso con el territorio.

Las Chorreras del Cabriel fueron el escenario, el pasado 10 de agosto, de la ruta geológica «Donde el agua se hace piedra», una jornada organizada conjuntamente por los Ayuntamientos de Víllora y Enguídanos y la Reserva de la Biosfera Valle del Cabriel para acercar a la población uno de los paisajes geológicos más singulares del territorio.

La actividad despertó un gran interés. Aunque inicialmente se habían previsto 30 plazas, finalmente participaron más de 50 personas, que pudieron conocer sobre el terreno cómo el agua, las rocas y los organismos vivos han construido —y continúan construyendo— este extraordinario paisaje.

Aprender a leer el paisaje

La ruta estuvo guiada por Enrique Díaz Martínez, investigador del Grupo de Patrimonio Geológico del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), que participó de manera altruista y fue ayudando al grupo a interpretar los distintos elementos encontrados durante el recorrido.

La dolina del Cabriel, las casas-cueva, los estromatolitos, las formaciones tobáceas y antiguas cascadas fosilizadas sirvieron para reconstruir una historia que se remonta millones de años y que está relacionada con la formación del Sistema Ibérico, la erosión de las montañas, la acción del agua sobre las rocas carbonatadas y los sucesivos cambios climáticos.

Pero uno de los aspectos que más sorprendió a los participantes fue descubrir que el agua no solo erosiona: también es capaz de construir roca.

El agua que circula por este territorio disuelve lentamente las calizas y dolomías e incorpora carbonato. Cuando llega a rápidos y cascadas y pierde parte del dióxido de carbono que contiene, ese carbonato precipita sobre rocas, musgos, algas y otros organismos. Capa a capa se van formando las tobas calcáreas que caracterizan Las Chorreras.

Enrique aclaró también una confusión habitual: las tobas se forman en ambientes continentales a partir de aguas a temperatura ambiente, mientras que los travertinos están asociados a aguas termales. Por eso, en Las Chorreras hablamos propiamente de tobas.

Un paisaje geológico que sigue vivo

Las formaciones actuales son los restos de un enorme edificio tobáceo generado principalmente durante un periodo interglacial, hace aproximadamente entre 120.000 y 90.000 años. Posteriormente, el Cabriel fue encajándose y erosionando aquellos depósitos hasta dar forma al paisaje que conocemos hoy.

Sin embargo, la gran singularidad de Las Chorreras es que este proceso no ha terminado.

Las tobas y determinadas estructuras laminadas relacionadas con musgos, algas y cianobacterias continúan formándose actualmente. Esto convierte al espacio en un verdadero laboratorio natural en el que podemos observar procesos geológicos que llevan produciéndose miles de años.

Las Tobas cuaternarias de Las Chorreras de Enguídanos están incluidas en el Inventario Español de Lugares de Interés Geológico y constituyen uno de los ejemplos más grandes y representativos de España de una rampa tobácea fluvial cuaternaria, tanto por sus dimensiones como por la diversidad de formas y estructuras que conserva.

Las propias capas de las tobas constituyen además un valioso archivo natural que permite estudiar cambios ambientales y climáticos del pasado.

Naturaleza y bienestar

La ruta dejó también espacio para observar Las Chorreras desde otra perspectiva.

En una de las paradas junto a una cascada, Alfonso Polvorinos, biólogo, divulgador y especialista en ecoturismo, aprovechó el escenario para hablar sobre la relación entre naturaleza y bienestar.

A partir de los elementos que nos rodeaban —el movimiento y el sonido del agua, los pinos, los colores, el relieve y el propio paisaje— explicó algunos de los efectos fisiológicos que puede producir en las personas permanecer en un entorno natural de estas características.

Relacionando la experiencia que estaba viviendo el propio grupo con los contenidos de su libro Neuronaturaleza, su intervención permitió tomar conciencia de que nuestra relación con la naturaleza no se limita a contemplarla: el contacto con ella también puede influir en nuestro organismo y en nuestra sensación de bienestar.

Conocer para conservar

Comprender cómo se forman Las Chorreras permitió abordar también uno de los principales mensajes de la jornada: su enorme fragilidad.

Algunas superficies aparentemente rocosas contienen musgos y tapetes de microorganismos sobre los que continúa precipitando carbonato y formándose nueva toba. El pisoteo puede alterar fácilmente estos procesos.

Precisamente por ello, conocer qué tenemos bajo nuestros pies cambia también nuestra manera de visitar el espacio. Procesos que han necesitado cientos o miles de años para desarrollarse pueden deteriorarse en muy poco tiempo.

Los estudios sobre el patrimonio geológico de la zona ya habían identificado las tobas cuaternarias de Las Chorreras como un elemento de especial interés científico, didáctico y turístico-recreativo, además de señalar la necesidad de garantizar su conservación.

Tras el recorrido, Enrique Díaz Martínez profundizó en estas cuestiones durante la conferencia «Las Chorreras del Cabriel: origen, importancia y necesidad de conservación», en la que abordó la evolución geológica del territorio, la formación de las tobas, los fósiles que contienen y el valor de este espacio como patrimonio geológico.

La jornada finalizó con un almuerzo compartido, que permitió continuar conversando de manera distendida sobre el territorio y su conservación.

Una jornada posible gracias al territorio

Desde los Ayuntamientos de Víllora y Enguídanos y la Reserva de la Biosfera Valle del Cabriel queremos agradecer especialmente a Enrique Díaz Martínez su participación altruista y su generosidad a la hora de compartir sus conocimientos.

La iniciativa nació de Joaquín López y la Asociación de Vecinos El Salto de Víllora, a quienes agradecemos especialmente su propuesta e implicación. Joaquín abrió además las puertas de su casa para acoger la conferencia y el almuerzo posterior.

Nuestro agradecimiento también a Victoria, de Víllora, y a Fernando y Juan Carlos, de Enguídanos, por su apoyo durante el recorrido y en la organización; a Alfonso Polvorinos, por compartir su conocimiento y experiencia; y a los agentes medioambientales que nos acompañaron.

La jornada contó asimismo con la participación de Jesús Reyes, nuevo director del Monumento Natural de las Chorreras del Cabriel, a quien damos la bienvenida y agradecemos que compartiera esta actividad con nosotros.

Y, especialmente, gracias a las más de 50 personas participantes, por su interés, sus preguntas y sus ganas de conocer mejor este extraordinario espacio.

Agua, conocimiento y participación: InfraSETS

La jornada forma parte de InfraSETS – «Infraestructuración de Transformaciones Socioecológicas en la Gestión del Agua y la Protección de la Naturaleza en Paisajes Kársticos», proyecto de investigación liderado por el Institut für sozial-ökologische Forschung (ISOE) y financiado por VolkswagenStiftung.

La Reserva de la Biosfera Valle del Cabriel participa en este proyecto junto a otros socios europeos para profundizar en las relaciones entre gestión del agua, protección de la naturaleza y sociedad, conectando investigación científica, conocimiento local y participación.

Las Chorreras constituyen un escenario privilegiado para comprender estas relaciones: aquí el agua no es únicamente un recurso, sino el elemento que modela y construye el propio paisaje y del que dependen procesos geológicos y ecológicos especialmente sensibles.

La evaluación realizada por los participantes permitirá además conocer los aprendizajes generados durante la jornada y sus perspectivas sobre la participación de la población en la gestión del agua y la conservación de los paisajes kársticos, contribuyendo así al trabajo de investigación de InfraSETS.

El agua sigue haciéndose piedra

Las Chorreras del Cabriel son mucho más que un paisaje de cascadas y pozas. Son el resultado de una larga historia en la que se entrelazan agua, roca, clima y vida, una historia que continúa desarrollándose ante nuestros ojos.

Acercarnos a estos procesos nos permite disfrutar del paisaje de otra manera, comprender su fragilidad y asumir también nuestra responsabilidad en su conservación.

Porque conocer nuestro territorio es el primer paso para valorarlo y aprender a cuidarlo.

Gracias a todas las personas que hicieron posible esta jornada y a quienes caminaron con nosotros para descubrir que, en Las Chorreras del Cabriel, el agua sigue haciéndose piedra.